OPORTO NO SE ACABA EN UN DIA
Hace poco he estado en Oporto con unas amigas, Concha y Angela,
con ellas me veo cada uno o dos años. La intención es viajar y compartir esas
horas juntas. Está muy bien porque nos da la posibilidad de podemos al día de
cómo van nuestras vidas, en vivo y en directo. Esta vez elegimos Oporto. Yo
hacía tiempo que quería ir, siempre me han hablado muy bien de esta ciudad, así
que la idea de visitarla me pareció estupenda. Al no disponer de mucho tiempo decidimos
coger un pack de 4 horas visitando la famosa Librería Lello, la avenida de Los
Aliados, la zona de la catedral, la también famosa estación de tren de Porto
Sao Bento con sus preciosos azulejos azules, nos montamos en el teleférico para
acabar haciendo un paseo en barco por el rio Douro.
Es una ciudad partida en dos, yo la veo así…el rio Douro ,
caudaloso, la divide y la ciudad se articula a él. En las zonas
de las riberas podemos encontrar vegetación abundante, pequeños barrios de
casas en las pendientes, zonas de carga y descarga de barcos, quizás ahora de
tipo turístico y cerca del puente Don Luis, zonas de ocio…es una ciudad moderna
sobre, junto y mezclada con la parte antigua señorial y elegante. Es a la vez
luminosa y oscura, el rio la ilumina y los edificios, algunos antiguos,
abandonados y en estado de ruina la oscurecen. Tiene una belleza de otra época,
de otro tiempo. Yo me he cansado recorriéndola, calle arriba, calle abajo, y en
algunos momentos me ha parecido interminable, pero claro, ninguna ciudad se
conoce ni en un día, ni en unas horas. De estar más tiempo hubiera sabido como
recorrerla sin cansarme tanto. Me ha recordado a otras ciudades portuarias como
Estambul, Marsella, La Valeta en Malta… y alguna mas que ahora no recuerdo.
Con mis amigas como siempre, en confianza, nos conocemos
desde los 18 años, mas o menos y aunque nuestras vidas han cambiado bastante, siempre es un
gusto que nos podamos volver a ver. Así creamos recuerdos.




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