Cuatro días en Paris






 

Viajar siempre supone un impacto sobre cada uno…no impacto meteorítico sino impacto emocional. Los viajes siempre nos atraviesan, vamos a ellos y ellos a nosotros. Es un encuentro, donde confluyen muchas cosas, especialmente el estado del que viaja, como mira, como siente, como se deja llevar o no…de los viajes volvemos habiendo aprendido cosas de forma consciente e inconsciente de nosotros y de los otros. Eso me encanta. De este ultimo viaje recordare muchas cosas. El encuentro con Mme. Saussure, una gran idea de mi amiga que contacto con ella, que nos dio algunas pinceladas sobre la escritura Nü Shu, la escritura de mujeres china.  Me alegro poder entender muchas cosas con mi francés macarrónico. Las caminatas por Paris buscando material de caligrafía y pintura china, La noche en el Caveau de la Huchette donde escuchamos jazz, también idea de mi amiga, siempre tan acertada. Caminar por Paris tiene la peculiaridad de que en cualquier momento inesperado te sorprende. Como cuando nos encontramos a un hombre que protegiéndose de la lluvia tocaba el Sakuhachi. Fue como un regalo de despedida.

A por otro viaje.






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