Cuando se viaja en compañía, lo bueno no suma, se multiplica (Açores, Mayo 2023)
Cuando una propone hacer un viaje juntas a dos amigas de «casi toda la vida», pero con las que nunca se ha coincido a la vez, le viene la duda de si en dicha ocasión aquella frase de «los amigos de mis amigos son también mis amigos», funcionaría. Sin embargo, tres mujeres con ya unos cuantos años de experiencias vividas y confidencias compartidas, puede resultar (os lo aseguro) una combinación de lo más interesante.
En este caso, nuestro viaje a las Azores, fueron 6 días en los que las dosis de respeto, empatía y esa estima que se fragua a lo largo de los años, pueden ofrecer un magnífico cocktail que, stirred but not mixed (bien agitado, que no mezclado) como diría James Bond, hacen de un sencillo viaje, una entrañable aventura.
Por cuestión de tiempos, sólo pudimos visitar la isla de São Miguel (¡y nos quedamos sin poder verlo todo!), maravilloso, un paraíso que te subyuga por sus paisajes, el mar, su gente, su artesanía…¡por no olvidar su excelente comida!
Una suele pensar en Madeira, tan conocida y promocionada por las agencias de viaje; y te da pena pensar en que hay otras islas tan fabulosas y no tan mencionadas. Quizá para mejor, tan solo imaginarme ese precioso trocito de tierra sobre el mar, invadido por turistas y cruceros me da algo.
Nuestro viaje inició como tiene que ser, con un subidón de adrenalina porque el vuelo a Lisboa llegó más tarde y casi no teníamos tiempo para coger el enlace para el vuelo hasta el aeropuerto de Ponta Delgada. Claro que se le supone que la aerolínea haría esperar al avión en tierra en estos casos, pero a veces… es como el valor en la mili, solo se le supone…
Por suerte, la puerta de llegadas daba casi casi frente a la de salidas, así que dio tiempo hasta de tomarse un garoto (un cortado versión portuguesa) y hacer alguna foto.
Llegamos a São Miguel, pero nadie nos esperaba…¿y el guía? Esperamos (im)pacientemente un rato y nada, así que cogí los papeles (yo era la organizadora en esta ocasión y, por lo tanto, la responsable) y comencé a llamar a todos los teléfonos de contacto que tenía. Por fin conseguí hablar con una persona de la agencia en Azores y a los 10 minutos ya tuvimos a nuestro primer guía en aquellos días. En total tuvimos 3, todos muy profesionales y simpáticos, y porqué no decirlo también, bastante monos…
Tras alojarnos en el hotel, los siguientes 4 días la pasamos visitando la isla: Sete Ciudades, la zona de furnas, Ribeira Grande, Ponta Delgada…. Entre medio, entre descanso y descanso, aprovechamos para pasear, hacer una salida náutica para visionar cetáceos (experiencia más que recomendable) dando botes sobre las olas, y celebrar nuestra última noche con una velada musical en a Casa do Bacalhau, maravilloso Fado acompañado de una excelente cena, regada de un no menos excelente vino del lugar.
Nuestro regreso fue igual de emocionante que la ida, nos habían indicado mal la puerta de embarque… ¡y mira que el aeropuerto de Ponta Delgada es pequeño! Nos dimos cuenta casi a la hora de embarcar, llegamos a Lisboa también con retraso, pero esta vez la puerta de conexión estaba a la otra punta del aeropuerto, tras una desenfrenada carrera adelantándome a mis compañeras para asegurarme de que no perdíamos el vuelo, llegué sin resuello a la puerta de embarque para comprobar, que también tenían retraso…
Normalmente viajo sola, soy así de asocial, pero también reconozco que, con la compañía apropiada, no suman los puntos positivos, sino que se multiplican en valor.
Hawwa


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