Viaje a Tromsø en familia. Noruega, 2017
Llegamos el día 09.03, de noche, habíamos hecho escala en Oslo y justo llegamos al aeropuerto de Tromsø para coger el último autobús que nos llevaba a la ciudad, de hecho, casi lo perdemos. Fue genial tener el hotel cerca de la parada del bus porque e cruzar la calle tenía lo suyo, esa zona no estaba muy iluminada. Mi hermana y yo nos encargaríamos de sujetar a mi madre, haciendo como si fuéramos sus muletas y mi cuñado se encargaría de las maletas. Estaba todo nevado y había trozos de nieve helada. Ese momento fue un poco tenso, no queríamos que mi madre se volviera a caer y menos allí.
Al día siguiente teníamos que ir a los Alpes de Lyngen pero nos equivocamos de lugar de recogida, lo que provoco cierto retraso. Una vez aclarada la confusión tuvimos que llegar por nosotros mismos a donde nos tenían que recoger. Mientras, mi madre se lo estaba pasando en grande, se sentía feliz, tan mayor y en un lugar tan lejano. Durante el trayecto no puso ninguna objeción. Aquí empezó la otra parte de la aventura, tuvimos que coger un barco que conecta diferentes embarcaderos, recogiendo y llevando a gente. Una vez llegamos nos recogieron y nos llevaron a donde podríamos ver las auroras boreales. Al llegar nos alojaron en una casa grande. En el exterior se veían unas casitas con el techo transparente, y allí estirados y calentitos se podían ver las auroras…Que ilusionados estábamos, íbamos a ver auroras boreales, ¡sí! … pero durante esos días no hizo más que nevar y nevar y no las pudimos ver. En fin, la naturaleza tiene eso, es espontánea, le gusta sorprender y constantemente improvisa.
Lo pasamos muy bien. Fue un viaje inolvidable.
Alicia





Comentarios
Publicar un comentario